Ahí nos quedamos casi todo el día y ya cuando salimos nos invitaron a conocer la granja. No lo podía creer: vacas, caballos, ganzos, cabras, gallinas, patos, cerdos y pollitos. Todos estaban cerquita y con mucho cuidado los podíamos tocar y hasta alimentar.
En Balandú, como también le dicen al hotel, nos quedamos todas las vacaciones y todos los días teníamos más y más cosas para hacer. Había recreacionistas, mis papás estaban tranquilos por nosotros, los refrigerios eran deliciosos y siempre habían personas que se preocupaban porque estuvieramos bien.
Mis papás también estuvieron muy contentos porque además de estar en el hotel pudimos ir a:
- La truchera (un estanque lleno de truchas donde se puede pescar)
- La garrucha (una aventura que te lleva por los aires)
- La Comunidad Cristianía (con indígenas que muestran sus artesanías)
Balandú es lo mejor, cuando en tu casa estén planeando las próximas vacaciones o un corto paseo de fin de semana, te invito a que pienses en Balandú.