Los idiomas Inglés, Alemán y Francés se han posicionado entre las lenguas modernas como las de mayor cobertura e influencia en un mundo que apuesta por la globalización y la internacionalización de las relaciones de carácter comercial, económico y turístico, no sólo en el hemisferio occidental, sino en el oriental, por las posibilidades de comunicación que brindan las diferentes tecnologías desarrolladas en los países industrializados. De ahí que su aprendizaje haya devenido en una necesidad cultural de primer orden para todo tipo de personas, pero en especial para los estudiantes y los profesionales, por las opciones de ampliación de conocimientos científicos y tecnológicos que ofrecen, y el establecimiento de vínculos económicos, políticos y comerciales, con los países y culturas de lenguas diferentes al Castellano.