En Medellín
encontré el mejor lugar para hacer todos los deportes que me gustan nadar,
acampar, jugar fútbol, minibaloncesto, voleybol y minigolf… y en unas canchas súper grandes.
En las tardes y
los fines de semana cuando termino mis tareas y responsabilidades que me pone
la profe, voy con mi mamá a practicar.
Allí, me encuentro con mis amigos y nos encanta hacer todos los
ejercicios juntos.
Cuando terminamos
nos encontramos con las mamás en la cafetería. Ellas siempre nos tiene algo
delicioso para tomar y para comer.
Un día hicimos un
torneo con otros compañeros de la clase. Invitamos a las papás para que nos
hicieran barra y nos vieran jugar. Qué alegría, me sentía como un profesional.
Los de mi equipo teníamos uniformes para diferenciarnos. Estábamos muy
asustados, pero sabíamos que íbamos a ganar.
Y así fue, empezó
el partidos de basket y todos estábamos marcando a los del equipo contrario,
tal y como habíamos practicado. Todos los papás en la tribuna nos hacían barra.
Metimos una, dos, tres y diez cestas y el partido se terminó. ¡Qué felicidad!
El profe nos felicitó y nos dijo que habíamos trabajado en equipo.
De mis papás ni
te cuento, estaban súper emocionados y me dijeron que estaban muy orgullosos de
mi porque cumplía con mis tareas escolares y me estaba yendo muy bien en mis
prácticas.
Bueno, después
nos fuimos a cambiar a los vestier y ya limpiecitos nos despedimos y cada uno
se fue a su casa.
Lo olvidaba, se
acerca mi primera comunión y sabes de qué me enteré, que en COMFENALCO lo
preparan todo. Y lo que más me gusta es que en una sola fiesta y con esta
estaré con todos mis amigos y con otros niños que también hacen la primera
comunión.
Ellos se encargan
de hacer la comida, la torta, las invitaciones, la catequesis, todos los
juegos, la misa… todo la para que esta fiesta sea la mejor.
