Mis papis de cumpleaños me querían dar un regalo que siempre
recordara. Como me gusta explorar, descubrir cosas nuevas, conocer animales y
lugares deferentes, me dieron una sorpresa: ir a los campamentos COMFENALCO. No
lo podía creer. Mi sueño se iba a ser realidad.
Abracé a mis papitos y les di las gracias. Y me fui a
empacar todas mis cosas: ropa, cobija, linterna, almohada, mis herramientas de
explorador, la gorra, las botas, todo.
Al otro día me encontré con los otros niños y niñas que
también iban de camping. ¡Qué aventura! Cuando llegamos a los Farallones en la Pintada, descubrí que no
solo íbamos a acampar sino que podíamos jugar fútbol, meternos a las piscinas,
tirarnos por los toboganes y comer delicioso asados.
Todos los juegos estaban listos. Los recreacionistas de
COMFENALCO estaban preparados para divertirnos. Aprendimos a armar las carpas.
Luego de dejar nuestros morrales nos fuimos a dar un paseo y los recreacionistas
nos iban diciendo el nombre de los árboles, las flores, frutas y nos contaban
las historias de los lugares que visitábamos mientras continuábamos caminando.
Que alegría, recolecté piedras y troquitos de madera para mi colección.
A llegar al Camping nos esperaba un delicioso asado. Quedé
súper lleno. Lugo nos sentamos para conocernos todos. Cada uno de los niños
decía su nombre y en qué grado estaba de
dónde era. Había tres niños con mi nombre, jajajajaja.
En la noche hicimos una fogata y contamos historias. Al otro
día, nos levantamos y estuvimos jugando en las piscinas hasta que era hora de
regresar.