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La muerte revolotea en todo concierto solista. El peligro aumenta cuando quieres permanecer en el filo: todo lo que colabora en tu estabilidad te impide más tarde fluir libremente. El peligro es la cristalización. Cuando más pronto te cristalices, menos vivo estás. Sólo tú sabes si lo que creas es simplemente un ancla.

Jamás se puede permitir que el ancla usurpe el lugar de la danza. Cualquier ancla impide entrar en la danza. Yo elijo ser soplado por el viento, como una caña de bambú. Pero ser arrastrado por el viento es malo, si no lo conocemos. Tener un centro de gravedad es muy importante, para saber cuando es bueno acompañar al viento y fluir con él;  para conocer la verdadera danza.

Cada uno crea su propio sentido, su estilo y manera de tocar, pero para ser arrastrado en esa corriente debes arrojar todo por la borda. En ese momento, el auténtico arte comienza… aunque la mayoría no llega ni a planteárselo. Así, no pueden ser soplados por el viento… ni danzar en el filo de la navaja.

¿Cómo explicarles que la música no nos pertenece? Somos música, no la poseemos.
En última instancia, estamos solos y debemos afrontarlo. No, no es nada divertido.  Requiere valor y sinceridad, eso de estar siempre en el filo de la navaja. Estoy bastante solo en mi relación con la música. No conozco a nadie que sepa de qué hablo ni a qué me refiero. Algunas veces ni yo sé

Ningún lugar es el lugar. Cualquier cosa por fuera de ti no es lo ideal, incluyéndote a ti mismo. La respuesta no se encuentra afuera. Nadie va a decírtela, y si te la dicen no son muy buenos maestros.

Nunca puedes llegar, porque si llegas, ¿Para qué sirve el resto de tu vida?
Solemos confundir el mundo real con lo que pensamos, o hablamos del mundo a través de sus símbolos. Estamos tan llenos de palabras que a los sonidos puros y esenciales no les queda espacio en nuestro ser.

Por eso el vacío es sinónimo de apertura y sabiduría. Oyendo lo que hay que oír, percibimos la esencia del sonido, sin palabras ni conceptos. Los que saben no hablan.

Si usas palabras, sólo puedes decir la mitad de la verdad, o aún menos, porque nunca puedes definir totalmente algo con la verbalización. Cuanto más tiempo llevo como ser humano - ser vivo - más comprendo que el sonido esencial es el único que te toca más allá de ti mismo.

El sonido esencial envuelve lo que yo llamaría el valor del sonido en sí mismo.  Cuando lo escuchas, aún a pesar tuyo, esa música te acerca a tu propio latido.  Nuestros corazones laten al unísono con ese sonido esencial.

La vida tiene un corazón, una esencia de la cual procede todo lo que hay en la superficie. Los artistas no pueden trabajar en esa superficie sino en el corazón.  Un corazón significa algo conectado a la tierra; un ser humano comprometido y envuelto en lo que hace es capaz de revelar un centro personal, que también es un centro universal que cualquier persona abierta es capaz de sentir. Todo lo demás - lo que se aleja de mi corazón - es sólo un truco.

La principal responsabilidad de un artista es su claridad. Si estás claro, no puedes dar algo confuso. Sólo puedes dar tu claridad a otra persona clara. La claridad puede ser demasiado deslumbrante para alguien confuso, puede involuntariamente hasta dañar.

Simplemente, tienes que seguir danzando en el filo de la navaja. Día tras día cerca del latido de tu corazón. Cerca del latido esencial.
  
 

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